Todo jugador de poker quiere ganar. Pero desgraciadamente uno no gana solo con ganas y determinación. De hecho demasiada determinación puede incluso llegar a ser perjudicial para nuestro juego. En un partido de tenis entre dos grandes jugadores, a veces el ganador se decide por una cuestión de determinación, de ánsias de ganar, parece que sea una lucha de motivaciones a un nivel psicológico más que físico. En el poker, sin embargo, el deseo excesivo por ganar puede llevarnos a tomar malas decisiones. Siguiendo con el ejemplo del tenis, en un enfrentamiento en una cancha debes devolver todas las bolas, intentarlo al menos, de no hacerlo, pierdes el punto. En el poker no tienes que jugar todas las manos; uno debe primero decidir qué manos jugar, y debido a esto el cerebro prevalece sobre la determinación, y el conocimiento sobre el deseo.
Pero sólo con conocimiento no podremos alcanzar nuestras metas. El éxito requiere pensar, y pensar en una mesa de poker se potencia con mucha preparación – preparación para ganar. Cómo piensas sobre el juego, y qué piensas del juego, puede marcar la diferencia entre ganar y perder a la larga, independientemente de cómo de intensa sea nuestra base de preparación.
Si eres nuevo en el poker, o si nunca has estudiado el juego o te lo has tomado en serio, tu tarea está clara: aprende las bases y hazlo a consciencia. Hay muchísimos libros y artículos hoy en día al abasto de todos diseñados para mejorar nuestro juego. Algunos son mejores que otros, pero si nunca has tomado un enfoque sistemático para mejorar tu juego y quieres cambiar tus métodos, coge un libro, cualquiera, y empieza a estudiar. Si logras absorber una sola cosa buena, ya habrá valido la pena.
Si sabes de sobras qué es lo que tendrías que estar haciendo, pero simplemente no te ves capaz, entonces tienes un problema mucho mayor – un problema que sólo desharás realizando cambios en tu comportamiento. Si tienes el conocimiento, pero parece que no aciertas en el objetivo cuando lo intentas tu problema es el método – y la preparación suele ser la clave para abrir esta puerta. Conocimiento, más preparación, es generalmente la receta correcta. A continuación voy a enumerarte un par de hábitos que puedes llevar a cabo para cambiar tus malas costumbres.
Sé responsable de ti mismo. Si nos estás en control de tus propias acciones, cómo pretendes ganar?? Así que no pidas que cambien la baraja sólo porque las cartas no caen de tu lado. Las cartas no tienen ni mente ni memoria, y no escogen un asiento ni a un jugador y entonces saltan por ahí mágicamente para dar a tu adversario manos buenas, mientras a ti te las dan siempre peores. Tampoco el crupier tiene culpa alguna de las cartas que te reparten y cómo las juegas. Mientras que la naturaleza aleatoria mediante la cual se distribuyen las cartas no está bajo tu control – ni bajo el de nadie – tú sí que eres responsable de cómo de bien las juegas.
El primer paso para llevar a cabo un cambio de comportamiento y eliminar los malos hábitos es tu irrevocable asunción de responsabilidad sobre lo que pasa en la mesa. Si excusas tus malos resultados en fuerzas fuera de tu alcance es que no te has comprometido a hacer cambios, y simplemente niegas el problema.
Si tienes cerca alguien a quien las cosas les van bien y que usa un buen método, aprende de esa persona, déjate influir por su disciplina y absorbe toda la información útil que puedan proporcionarte adaptándola a tu manera de ser y de jugar.
Haz las preguntas adecuadas. Alguna gente insiste en hacer las preguntas equivocadas – incluso a sabiendas de que son malas preguntas. Si no cesas de preguntarte, ¿Por qué no puedo ganar?, o ¿Por qué el tipo del asiento 5 siempre gana con ases y a mí no dejar de reventármelos? Simplemente estás haciéndote las preguntas erróneas. El quid de estas preguntas es que se basan en la asunción de que lo que se desarrolla en la mesa de poker está fuera de tu control, y todos sabemos que esto no es así. Cuando reconozcas tu parte de responsabilidad serás capaz de preguntarte cosas más útiles como: ¿cómo puedo seguir aplicando las estrategias ganadores que he aprendido? ¿qué puedo hacer para seguir preparándome para ganar? ¿Cuáles son los “Leaks” (fallos) en mi juego? Si enfocas las preguntas basándolas en tu responsabilidad, tu mente automáticamente buscará sugerencias positivas. Puesto que habrás aleccionado a tu mente sobre tu responsabilidad en tus propias acciones, pensarás en estrategias válidas basadas en esta asunción. Así que el aprendizaje tendrá lugar implícitamente, a menudo sin que tú te des ni siquiera cuenta de que estás aprendiendo.
Todos podemos pasarnos una vida entera trabajando en estos métodos porque siempre hay margen de mejora…y eso, en realidad, mola. De hecho, a medida que el número de jugadores habilidosos sigue creciendo, cada vez habrá menos diferencias de conocimiento entre jugadores de todos los niveles. No cesar en el camino hacia convertirte en un excelente jugador puede depender simplemente de estas diferencias en el comportamiento, que separa a los ganadores consistentes y sólidos de los que nunca lograrán serlo.